LA ELECCIÓN DEL DESTINO: PIEDRA ANGULAR DEL VIAJE

Hay que decidirse para seleccionar un destino

La dura y exquisita decisión

Para los que somos amantes de viajar y disfrutamos desplazándonos por el mundo sin más fronteras que el propio desgaste de nuestros pies, la elección del destino en que emplearemos nuestras vacaciones supone un reto excitante. El mundo es nuestro, pero debemos elegir. Y claro, elegir un sitio excluye todos los demás pues lamentablemente nuestro dinero y nuestro tiempo son finitos.

Estos son algunos de los factores que influyen en la elección y que te pueden ayudar a decidirte finalmente por uno u otro destino:

1.- El dinero de qué dispones. No pasa nada si este año no puedes hacer un viaje de 20 días por Vietnam y Camboya con un guía personal que te suba a una montaña desconocida para los turistas. Seguro que con un presupuesto más reducido también puedes ver cosas muy interesantes y no siempre hay por qué irse tan lejos.

2.- Con quien viajo. Si no viajas solo, vas a tener que plegarte en cierta medida a los intereses de la/s persona/s con la/s que viajes. En ocasiones resulta mucho más complicado elegir un compañero de viaje con quien compartamos afinidades de interés que el destino mismo y ello influirá sin duda en la elección. Nota: desde el Blog de Solo Para Solos aconsejamos transigir de vez en cuando en este punto. A veces nos sorprendemos a nosotros mismo disfrutando como niños en lugares en los que nunca lo habríamos sospechado.

3.- ¡Pero si ya he estado!. Permíteme decirte algo; ni si quiera conocemos el 100% del lugar donde vivimos, y fíjate si lo tenemos a mano. “No, a Argentina no vamos, que ya estuve hace 10 años…“. Probablemente viste Buenos Aires, Cataratas de Iguazú y el Perito Moreno… ah, si, y las ballenas en Puerto Madrin. Bueno, pues no te preocupes, solo te queda el 99% de ese maravilloso país por conocer: Mendoza, Córdoba, Rosario, La Quebrada de Humauaca, Salta la Linda, El Chaltén…

4.- ¿Que me pide el cuerpo?. Este punto lo considero absolutamente esencial y aunque pueda parecer obvio, a veces no lo es tanto. Puede que lleve dos meses mirando vuelos para cazar una oferta madrid – Tokio, porque este año me ha dado por lo oriental y me he hecho un experto en sushi. Puede que haya encontrado uno que no esté nada mal de precio. Pero también puede que mi último mes en la oficina haya sido un no parar de trabajar y precisamente lo que me apetezca es estar tumbado al sol, mojito en mano, sin hacer absolutamente nada y sin pelearme con señales en japonés para coger un tren de alta velocidad. ¿Y es malo? ¡para nada!, tus instintos saben mejor que tú lo que necesitas, ten valor para hacerles caso.

Lo bonito que es relajarse

Un coctel en playita, como reyes

 

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